Desde hace tiempo cuando paso por delante de algunos de los campos de las zonas agrícolas de Lleida y Aragón, me invade la duda y la desconfianza. Todo lo largo de la carretera se extienden campos inmensos de maíz, pero de una planta de maiz que nada tiene que ver con los campos de maíz que cultivaba mi abuelo, por los que me paseaba cuando era pequeña. En estos campos crece una modalidad extraña, una planta que se ve agresiva, muchas veces me habia preguntado que modalidad de planta debia de ser.
Me han llevado a recordar una gravación radiofónica que oí que se llamaba "La invasión de los trífidos", basada en una novela de ciencia-ficción, en que unas plantas venidas del espacio exterior exterminaban a la población, que previamente se había quedado ciega con la contemplación de unos fenómenos en el firmamento.
Ahora lo entiendo, espero equivocarme, pero estas plantaciones posiblemente formen parte de las 75.148 Ha. que nuestro país tiene plantado de maíz transgénico(OMG). Sorprende la cantidad, pero, sorprende más cuando se compara con el siguiente país productor de esta modalidad, Francia, con 21.174 Ha.
Tengo en mi mente las movilizaciones de los agricultores franceses en contra del cultivo de estas plantas modificada genéticamente, ya apuntaban que se corría el peligro de contagio debido al viento y contaminaria los campos de agricultores de plantaciones ecológicas o normales, a causa de la dispersión del polen -sin contar con los posibles efectos nocivos para las personas y algunos insectos- necesarios para el equilibrio ecológico, además de que se destinan para alimento de ganado que despues nos comeremos. Parece ser que estudios recientes demuestran y confirman lo nocivo de este cultivo transgénico.
En nuestro país, silencio total. Tengo gravado en la memoria, cuando ya era una joven concienciada, la imagén de un campesino lanzando al rio los restos de plagicida que habia utilizado en sus campos o más recientemente, las noticias de los efectos secundarios en los trabajadores de los invernaderos del sur de nuestro país por manipulación inadecuada de los pesticidas e insecticidas. Era y es el reflejo perfecto de un sector económico, resultado de una formación y educación a la altura, la que nos distingue del resto de los países europeos.
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