“No estoy segura de cuántos días más seguiré en vida,” dice tranquilamente Malalai Joya. Los señores de la guerra que componen el nuevo gobierno “democrático” en Afganistán han estado enviando balas y bombas durante años para tratar de matar a esta pequeña mujer de 30 años proveniente de los campos de refugiados – y parecen aproximarse más con cada intento. Sus enemigos la llaman una “muerta andante.” “Pero no temo a la muerte, temo guardar silencio ante la injusticia,” dice simplemente. “Soy joven y quiero vivir. Pero digo a los que quieren eliminar mi voz: ‘Estoy lista, dondequiera y cuandoquiera que ataquéis. Podéis cortar una flor, pero no podéis detener la primavera.’”
No tengo palabras sólo una enorme decepción y frustación con este mundo que una y otra vez se empeña en coartar la libertad de los seres humanos llevándolos a la más absoluta degradación.
ResponderEliminarA todas las mujeres cómo Joya decirles que no están solas. Hay otro mundo que llora por ellas y algún día no muy lejano verán hechos sus sueños realidad. ¡ De eso pueden estar seguras ! Un canto, una oración, y una flor a todas aquellas mujeres que pierden día a día su vida por la justicia y amor.