domingo, 17 de julio de 2011

El futuro de este país

Unos dicen que la solución a la crisis es la independencia, pero, cuando ves quien la defiende te asustas, patriarcado y más patriarcado, es decir violencia y más violencia, real o simbólica contra la población. La derecha siempre monolítica en defensa de sus intereses, que son muchos y salen de nuestra sangre, sudor y lágrimas. ¿Qué nos queda?¿ La esperanza? La esperanza de una izquierda progresista, solidaria, ni radical ni violenta, que no se convierta en siervo de la gleba de los mercados, es decir, de los más ricos, ni instrumentalice a los más necesitados . De estos mercados que con la especulación destrozan vidas y pueblos con tal de llenar a rebosar sus bolsillos. Una izquierda que sea coherente y cumpla sus promesas, es decir, que con el estado del bienestar se reactive la economía, hay muchos servicios, empresas que son necesarias, públicas y privadas, sin ser shylocks, de la gente. Gente con ideas y emprendedores, que se arriesgan en un proyecto, deben de ser acogidos y reconocidos, pero siempre hay el límite, terrible, ante el que, parece,  no sabemos detenernos, la riqueza a base de la explotación y la responsabilidad, por parte de la otra parte, de dar lo mejor en un proyecto que supone trabajo y vida digna.
¿ Hay lugar para la esperanza?

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