El pensamiento de la experiencia, es decir, el partir de sí, se convierte en práctica política capaz de transformar el mundo, cuando un hombre o una mujer así lo quieren. Desde el partir de sí, sin mentiras, hipocresía, maldades ni violencia y actuando en todos los campos de la vida, es como entiendo mi ser mujer.
A pesar de nuestras, mis, "mochilas" personales.
martes, 20 de septiembre de 2011
La única iglesia que ilumina es la que arde...
aunque sea en sentido figurado, es como debería ser. Ayudar y no la perversión del poder y el abuso.
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