Me repito y repito, la única verdad de la justicia es que es una mentira. Y eso lo saben perfectamente las oligarquias de este país.
Hay como siempre ha habido, una justicia para los pobres y otra para los ricos. Una justicia torcitera en la que todo vale para esconder la verdad y una justicia implacable para aquél que llevado por el hambre se lleva una barra de pan.
Está claro que si todo el mundo roba al pueblo y este se queda con la boca abierta y cayendosele la baba, no haya, este buen mozo, de caer en la tentación de hacer lo que hace todo el mundo.
Hay un parte de la población que trabaja, se esfuerza, paga sus impuestos, intenta llevar una vida digna. Hay otra parte de la población, polític@s, y satélites de los diferentes partidos que viven de la sopa boba, de la corrupción, de los chanchullos que han arruinado este país y a la gente decente.
Democracia le llaman a eso.

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