Impuesto de sangre de la clase trabajadora y honesta en el siglo XXI, en beneficio de la clase política sin escrúpulos vividora, corrupta. De la clase empresaria defraudadora. De la clase financiera ladrona y asesina.
Impuesto de sangre a costa de la salud y la cultura de un pueblo, en beneficio, como siempre, de una élite egoísta, defraudadora y enferma.
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