Recuerdo que quedé K.O., en mi último año de universidad, cuando mi profesora de antropología, nos habló de la prostitución, de las prostitutas, como "trabajadoras del amor". Siempre lo consideré un eufemismo, pero, lo que no entendía era que, este concepto, fuera defendido por una profesora a la que yo había leído y admirado. No lo entendía. Hablaba de la prostitución como una estrategia de supervivencia ante momentos y situaciones difíciles. Por esta razón de ser, este mundo, en razón de su economía depredadora, debería de estar lleno de prostitutas porque, fácil, fácil, las mujeres ni lo hemos tenido ni lo tenemos. Un muestra es ver el trabajo de muchas mujeres en publicidad, cuerpos desnudos y semidesnudos, si no, cuento paro más. Y el derecho de pernada que está apareciendo en tantos y tantos ámbitos, real pero negado por la pura necesidad de trabajo, hasta este momento.
Las mujeres que ejercen la prostitución son mujeres dignas. Triste ha de ser no haber podido encontrar otro camino para conseguir la independencia económica, o sobrevivir, pero, nuncajamás, he aceptado y aceptaré que sea un trabajo. Hace tiempo escribí que, en este caso, a mis alumnas con dificultades o fracaso escolar, siempre les podría aconsejar, o decir, tranquilas, siempre podréis dedicaros a la prostitución.
Solo necesitáis poner en venta vuestro cuerpo para conseguir ingresos, es decir, un sueldo que os permita vivir sin tener que obtener el graduado escolar.
Ahora, como siempre en campaña y, me sabe fatal que sea con CatComú, surge el tema y, Lidia Falcón, mi siempre respetada y admirada Lidia Falcón, pone de nuevo los puntos sobre las ies.
De lectura obligada, cada uno una saque su propia conclusión y si quiere haga autocrítica.
Por favor no empiezen a insultar, porque la verdad el desprecio y el odio que algunos comentarios destilan lo único que muestran es la propia...
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