Incapaces de pensar que otro tipo de relación (humanidad, recursos) es posible, de reaccionar y exigir a la clase política que no se alíen con los depredadores y las hienas, sino con una economía respetuosa con las personas y el medio ambiente. Un sistema de producción que no estuviera basado en el expolio, la especulación, el robo y la violencia sino en el respeto por tod@s y la naturaleza.
Habría trabajo para todo el mundo, se consumiría de manera responsable. Se investigarían tecnologías adaptadas a este nuevo entorno. Se educaría en la igualdad y el respeto de hombres y mujeres en todo el planeta. Si otro mundo no es posible, solo nos queda esperar que llegue la extinción que supone ir de la mano de la avaricia, del egoísmo y la miseria moral.
El pensamiento de la experiencia, es decir, el partir de sí, se convierte en práctica política capaz de transformar el mundo, cuando un hombre o una mujer así lo quieren. Desde el partir de sí, sin mentiras, hipocresía, maldades ni violencia y actuando en todos los campos de la vida, es como entiendo mi ser mujer. A pesar de nuestras, mis, "mochilas" personales.
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