jueves, 14 de mayo de 2020

Covid-19 Nos han inoculado un virus, no inactivo como en las vacunas, sino activo, muy activo, el consumo, ante el que, nuestro cuerpo, mejor nuestra mente, es incapaz de reaccionar, de protegerse, todo lo contrario, nos aboca, nos arrastra, mejor, nos dejamos arrastrar, a un consumo desenfrenado, incapaces de reaccionar y actuar contra sus causas y consecuencias, (que conocemos perfectamente) la explotación de las personas y la destrucción del planeta. No hay más que ver lo que todo el mundo desea, volver a la "normalidad", normalidad que va de la mano del capitalismo salvaje y del consumo exacerbado, no hay espacio, parece, para pensar otra cosa lo que nos va a lleva(más pronto o más tarde y sin remedio) a la autodestrucción programada.

Incapaces de pensar que otro tipo de relación (humanidad, recursos) es posible, de reaccionar y exigir a la clase política que no se alíen con los depredadores y las hienas, sino con una economía respetuosa con las personas y el medio ambiente. Un sistema de producción que no estuviera basado en el expolio, la especulación, el robo y la violencia sino en el respeto por tod@s y la naturaleza.

Habría trabajo para todo el mundo, se consumiría de manera responsable. Se investigarían tecnologías adaptadas a este nuevo entorno. Se educaría en la igualdad y el respeto de hombres y mujeres en todo el planeta. Si  otro mundo no es posible, solo nos queda esperar que llegue la extinción que supone ir de la mano de la avaricia, del egoísmo y la miseria moral.

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