lunes, 15 de junio de 2020

La Casa Real es real, aquí estan. La casa que no es tan real es la de los eméritos basada en un imaginario: la familia, la religión, el decoro, la honradez, vocación de servicio, y todo lo que se quiera añadir, que poco ha existido, solo el privilegio de una buena vida, aunque amarga, si se es capaz de reconocer y el dinero. Todo gracias a una dictadura y a la dificultad de un sector de la población a reconocer el derecho y la dignidad a escoger/repensar su destino al otro sector. No me atrevo a añadir, bajo amenaza.

¿La inviolabilidad sería necesaria?




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