El pensamiento de la experiencia, es decir, el partir de sí, se convierte en práctica política capaz de transformar el mundo, cuando un hombre o una mujer así lo quieren. Desde el partir de sí, sin mentiras, hipocresía, maldades ni violencia y actuando en todos los campos de la vida, es como entiendo mi ser mujer. A pesar de nuestras, mis, "mochilas" personales.
sábado, 7 de noviembre de 2009
Tarde de sábado...
...corrigiendo exámenes. Después de haberlos leído todos paso a corregirlos, de cuatro en cuatro y descanso. En uno de estos descansos me engancho a la película de Agustin Diaz Yanes, Sólo quiero caminar. Interesante, no por original y real(mafias, sicarios,mujeres Méjico y España), quizás porque no había nada mejor. Mafiosos despiadados, mujeres que sobreviven, mujeres frágiles y fuertes que a pesar de su indefensión en un mundo masculino de mierda, intentan ante todo no perder su orgullo personal, ante tanta inmundicia. Pero al margen del mundo sordido de la película, lo que me ha despertado la atención es una mujer, a la que no reconocia, Victoria Abril, ella que siempre se ha distinguido por su actitud altanera, y un rostro hermoso, ahora tiene un rostro sin personalidad, me ha costado reconocerla. Que dificil es para las mujeres combinar el paso del tiempo, las huellas que deja en el rostro, y un trabajo tan mediático. Ariadna Gil siempre tan en su papel de mujer igual que los hombres. Que pena. Los hombres artistas, viejos, gordos, feos, calvos, como sean y adelante. Las mujeres, pobres de nosotras, a lo que nos tenemos que ver empujadas. Triste...triste
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