Después de la Covid, y a pesar de que la sesión del sábado por la mañana en Cines Icaria no nos la perdíamos casi nunca. No he vuelto al cine.
Lo siento infinitamente.
Por lo general, en las plataformas no me engancho; no sé explicar el porqué.
Solo he visto alguna película española o francesa. Pocas.
Te mantiene en tensión, te seduce, te entregas. Gracias.
A los partidos, personas, religiones que fomentan la violencia y el odio, mi más profundo desprecio.
Lo que no entiendo es la incapacidad de tantas mentes de ver que lo que prometen es mentira, solo les procura dinero y buena vida.
Lo malo es que la política es reflejo de incompetencia, egoísmo y poca ética.
Los unos no engañan, pero ya sabemos sus preferencias: neoliberalismo o capitalismo salvaje. Los que engañan, aunque no lo admitan, los peores matan la capacidad de la gente trabajadora y honesta de pensar que puede haber una política de buena gestión y servicio por el bien común.
Por mantenerse en el poder y la buena vida, todo vale. Hasta creerse lo increíble.
Su falsedad e incoherencia.
Porque la corrupción los acompaña a tod@s.
Te quedas en política por el "sueldazo" y la buena vida y ya puedes revestirlo de lo que quieras.