Un político que no se arredra ante "casi" nada, sobretodo de algunas miradas.
Ideas e Ideologia, el gran contraste.
El pensamiento de la experiencia, es decir, el partir de sí, se convierte en práctica política capaz de transformar el mundo, cuando un hombre o una mujer así lo quieren. Desde el partir de sí, sin mentiras, hipocresía, maldades ni violencia y actuando en todos los campos de la vida, es como entiendo mi ser mujer. A pesar de nuestras, mis, "mochilas" personales.
Un político que no se arredra ante "casi" nada, sobretodo de algunas miradas.
Ideas e Ideologia, el gran contraste.
No entiendo que la gente traspase las puertas de un lugar donde la gente trabajadora y honesta no importa.
Donde proteger del liberalismo impuesto por el capitalismo salvaje (grandes empresas, instituciones, etc. a nivel mundial) sea banal.
Que se aprueben leyes que destruyen familias y sean irreversibles, o lo parece.
Legislar a favor del dinero, de empresas que solo buscan el beneficio, sin importar como. Sin escrúpulos, por supuesto.
Legislar para consolidar este sistema económico corrupto y destructor a base de abusos y robos de todo tipo, allá donde haya materias primeras, sin ningún tipo de límite, ni piedad hacia la población más desprotegida.
Desolador, pero para eso sirve la tan cacareada constitución, no para proteger a la ciudadanía de los abusos y políticas en beneficio de los que tiene más dinero. De las mafias, de los corruptos, de leyes injustas en beneficio del capital, de todo eso nada de nada.
Pero eso sí, babean y cacarean con la palabra democracia.
En manos de quienes nos ponen, nos ponemos gracias a unas leyes electorales echas a medida de esta gente? o mejor gentuza?
¿Votamos como robots? programad@s?
El problema es que la medida es difícil de aplicar. ¿Quién vigila que no entren estos vecinos? “La reforma introdujo la opción, pero no incluyó las medidas coactivas o sancionadoras que puede utilizar la comunidad en el caso de incumplimiento”, comentan en PH Asesores. Por esto, y de momento, la aplicación de la prohibición está siendo limitada. “Aunque exista ese acuerdo, los morosos se siguen bañando en la piscina sin que la comunidad pueda hacer nada”, añaden en la asesoría. Fabio Balbuena, administrador de fincas colegiado y abogado, añade: “No se pueden imponer sanciones adicionales o multas al moroso incumplidor y tampoco puede intervenir la policía al tratarse de un conflicto privado”. Ir un paso más allá implicaría acudir a la vía judicial.
Y. lo curioso, nadie tiene la responsabilidad, nadie saca las castañas del fuego en pos del "Bien Común",
Me podía esperar cualquier cosa pero este deterioro demuestra que lo que llaman democracia es en realidad un vertedero, donde van a parar, obviamente, la basura.
A que niveles estamos llegando sino lo estábamos ya.
Aunque una pequeña experiencia en una pizzeria de Madrid en el descanso del Vistalegre de la
"Unidad, unidad, unidad", me hizo pensar que no todo lo que acompaña reluce.
No hemos venido para quedarnos la frase más olvidada, aunque, una política de la dignidad sea tan necesaria.
El sistema de la buena vida política atrapa y destruye, pero claro los de siempre pegados con cola de impacto a la poltrona y los otr@s, algun@s, ¿milagro de Lamberto fue anti imperio romano?
¿La buena vida?
Democracia, clase políitca, ¿política de hacer ver que y seguir cobrando?
En qué momento se perdió la vocación de servicio, la buena gestión, no perpetuarse en el poder, cumplir las promesas electorales. todo una falacia, el arte de hacer como si se hace algo sin hacer nada y seguir llenandose los bolsillos, pues eso todo un arte.
Del blog Dominio público, propuestas reales y serias para intentar crear unas relaciones entre hombres y mujeres diferente, para mejor:
A este respecto, me parece que deberíamos prestar atención a las siguientes diez medidas, enmarcadas en un particular manifiesto llamado Vivir bien.
“Primero, si queremos salvar al planeta Tierra para salvar la vida y a la humanidad, estamos en la obligación de acabar con el sistema capitalista. Los graves efectos del cambio climático, de las crisis energéticas, alimentarias y financieras son producto del sistema capitalista vigente, inhumano con su desarrollo industrial ilimitado.
Segundo: renunciar a la guerra, porque de las guerras no ganan los pueblos, sólo ganan los imperios; no ganan las naciones, sino las transnacionales. Los trillones de millones que se destinan a la guerra deben ser destinados para reparar y curar a la madre Tierra, que está herida por el cambio climático.
Tercera propuesta para el debate: un mundo sin imperialismo ni colonialismo, donde las relaciones deben estar orientadas en el marco de la complementariedad, y tomar en cuenta las profundas asimetrías que existen de familia a familia, de país a país y de continente a continente.
El cuarto punto esta orientado al tema del agua, que debe ser garantizada como derecho humano y evitar su privatización y concentración en pocas manos, ya que el agua es vida.
Como quinto punto, debemos buscar cómo acabar con el derroche de energía. En 100 años estamos acabando con la energía fósil creada durante millones de años. Como algunos presidentes reservan tierras para automóviles de lujo y no para el ser humano, debemos implementar políticas para frenar los agrocombustibles y de esta manera evitar hambre y miseria para nuestros pueblos.
Como sexto punto: respecto a la madre Tierra. El sistema capitalista la trata como materia prima, pero la Tierra no puede ser entendida como una mercancía. ¿Quién podría privatizar o alquilar a su madre? Es necesario que organicemos un movimiento internacional en defensa de la madre naturaleza para recuperar la salud de la madre Tierra y restablecer la vida armónica y responsable con ella.
Un tema central, como séptimo punto para el debate, es que los servicios básicos –agua, luz, educación, salud– deben ser tomados en cuenta como derechos humanos.
Como octavo punto, consumir lo necesario, priorizar lo que producimos y consumimos localmente, acabar con el consumismo, el derroche y el lujo. Debemos priorizar la producción local para el consumo local, estimulando el autosostenimiento y la soberanía de las comunidades dentro de los límites que la salud y los recursos menguados del planeta permitan.
Como penúltimo punto, promover la diversidad de culturas y economías. Vivir en unidad respetando nuestras diferencias, no solamente fisonómicas sino también económicas; economías manejadas por las comunidades y las asociaciones.
Y, como décimo punto, planteamos vivir bien, no vivir mejor a costa del otro, sino un vivir bien basado en la vivencia de nuestros pueblos, las riquezas de nuestras comunidades, tierras fértiles, agua y aire limpios. Se habla mucho del socialismo, pero hay que mejorar ese socialismo del siglo XXI, construyendo un socialismo comunitario o sencillamente el vivir bien, en armonía con la madre Tierra, respetando las formas de vivencia de la comunidad”.
Con mucha anticipación, y también con más acierto a las reacciones que ahora aburren, se presentó este decálogo en septiembre del año pasado a todos los líderes del planeta reunidos en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Las presentó un campesino e indígena y presidente del segundo país más pobre de América Latina, en donde está llevando adelante luchas y reformas para hacer que el pueblo boliviano recupere su soberanía frente a la oligarquía y las multinacionales. Seguramente por eso, por estar cerca de la realidad de los pueblos empobrecidos, Evo Morales atina en sus propuestas. Podemos optar por medidas conservadoras y medicamentos ya probados que nos devolverán un paciente intubado y con alimentación artificial, en estado crítico y sin posibilidad de curación completa. O plantearnos tratamientos audaces, alternativos, antes nunca usados en aras de un vivir bien colectivo y renovado.
Hace 60 años, el mundo asumió un discurso único para superar las secuelas de la Segunda Guerra Mundial con la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Sin embargo, el avance en el respeto y realización de esos derechos humanos se ha visto comprometido, cuando no totalmente frenado, por el imperativo del crecimiento económico y la acumulación capitalista, especialmente en estos últimos años dominados por la liberalización salvaje y la desregularización de la economía a escala mundial. Globalización de la economía sin globalización de los derechos humanos, y ahora globalización del nuevo desastre, un coste sobreañadido a las ya sobrecargadas espaldas de la población más pobre del planeta, y especialmente de aquellos grupos de personas que los modelos sociales imperantes colocan estructuralmente en situación de vulnerabilidad: mujeres, niños y niñas y ancianos.
Las medidas propuestas por Evo Morales deberían estar sobre la mesa de la cumbre del G-20 en Washington el próximo 15 de noviembre y jugar ese papel global que nos llevase a profundizar en políticas basadas en esos derechos humanos para alcanzar la igualdad de todos los seres humanos en sano equilibrio con el planeta.
Gustavo Duch es director de Veterinarios sin Fronteras
Ilustración de Iván Solbes


