La música amansa a las fieras, decíamos ayer; en este caso, ¿qué podríamos decir?
El rapero Kanye West
El pensamiento de la experiencia, es decir, el partir de sí, se convierte en práctica política capaz de transformar el mundo, cuando un hombre o una mujer así lo quieren. Desde el partir de sí, sin mentiras, hipocresía, maldades ni violencia y actuando en todos los campos de la vida, es como entiendo mi ser mujer. A pesar de nuestras, mis, "mochilas" personales.
La música amansa a las fieras, decíamos ayer; en este caso, ¿qué podríamos decir?
😱 Da miedo tanta estupidez y son las que colaboran con más ganas.
Sí lo he leído.
Un trocito:
Ella sostiene que las promesas del feminismo de tercera ola fueron "empañadas por la cultura de masas", que entrenó a las mujeres para no ser chillonas, no mojigatas y no envejecer (visiblemente). Gilbert afirma que las mujeres se volvieron unas contra otras, neutralizando la potencia de la promesa del feminismo. Mientras tanto, el postfeminismo se alimentó del porno ("el producto cultural definitorio de nuestros tiempos") y del capitalismo oportunista, facilitado en lugar de desafiado por el movimiento corporativo individualista de Sheryl Sandberg en 2013, que instaba a las mujeres a #LeanIn.
Y lo que sigue no tiene desperdicio.
...
Y más, el patriarcado capitalista machista ancestral, con nuestra inestimable ayuda, siempre gana.
When Gilbert was Lanzamiento Girl on Girl, potential editors wanted more of her first-person voice. She felt “conflicted” about female confessional writing, and refused. The result is that Gilbert retreats from voicing her full indignation. She insists she’s “not interested in kink-shaming, and not remotely opposed to porn”, even while diagnosing porn as an unquestionable source of harm to women. Moreover, Gilbert doesn’t describe the conditions under which porn can be a force for good, which seems important to know in order to decide when to be what the scholar Sara Ahmed has called a feminist killjoy: “someone who speaks out about forms of injustice, who complains, who protests, who says no”. I finished Girl on Girl struck by Gilbert’s skilful marshalling of evidence and elegant writing, but looking for a bolder claim about where the real problem lies and what can be done about it.
Obviamente, no he podido leerlo.
Hablo de aquí y de allende.
Nacionalismos, palabra que me produce repelus, cuando pienso en que toda la población transita una tierra que es de muchas especies, si es que lo es de alguna, y debería pertenecer a todas por igual, pues eso, repulsión.
La palabra nacionalismo borra todo respeto y solidaridad; solo expresa violencia y desprecio. Por muy orgullos@s que digan que son, cuando de hecho solo lo son por la pasta. La verdad, "no dan un palo al agua". No fotre brot.
Historia dixit.
Qué menudo chollo se montan con tanta verborrea banal.
Tristeza extrema, desesperación e impotencia.
La ...
Qué bonito sería, pero qué irreal.
Tener una serie que no sea banal importa.
La Francia "rural", sus paisajes, sus pueblos que bien lo promocionan.
C'est pas possible! me lo han...pero me sigue gustando y mucho.
Oh, ce n'est pas possible1
No puedo hacer spoiler.
Algunos capítulos emocionan.
Como final de curso del Taller de Escritura, el profesor nos mandó como tarea que escribiésemos un relato corto, no más de una página, que hablase del desplazamiento repentino de un ascensor hacia un lado.
Hoy, tristemente, de nuevo mujeres asesinadas.
Mi relato fue el siguiente, en crudo, sin corregir:
Red violeta
Se ha dormido. Su vecina Luisa, por la cuerda de tender la ropa, le pasó unas pastillas “muy fuertes”, le dijo. No son peligrosas, le advirtió también.
Han hecho efecto; ronca como un cerdo.
Luisa, que es la amante de su marido y, aunque suene mal, con todos mis permisos, le dijo que él le
comentó, en una noche de pasión loca y después de haberla golpeado a gusto, que
esconde las llaves en un agujero del cuarto de baño, muy bien disimulado; para
algo es dueño de una constructora.
Ya las tiene; rápidamente abre la puerta y, al verse reflejada en el espejo,
se asustó de su aspecto. No puede salir sin antes disimular un poco los
moratones. El recurso de las gafas grandes tampoco sirve; debe intentar
suavizar las marcas, debe maquillarse para disimular su trágica imagen. No le
gusta volver atrás; la sensación de miedo, de inseguridad la atenaza. Debe ser
por las veces que ha visto en las películas que el malo se despierta y al final
acaba con lo que siempre decía, tenía pendiente, matar, matarla.
Se ha puesto un pantalón cómodo y una camisa blanca, su ropa preferida, que hace tanto tiempo no se pone. La tenía encerrada. En el bolsillo del pantalón guarda la nota que junto a las pastillas le ha puesto Luisa en la cesta. Le hizo mucho hincapié en que se aprendiera el código, ya que debería marcarlo una vez el ascensor estuviera funcionando.
No se lo puedo creer; ha cruzado el marco de la puerta, salía de la casa que era como su mazmorra.
Llama al ascensor; por suerte no hay nadie esperando, es un rellano con muchas puertas. El ascensor se para, sube y, temblando, aprieta un botón; daba igual cuál. Nada más ponerse en marcha, marca desesperada en las placas de los pisos el código.
El ascensor se para, una pared lateral se desplaza y un hueco pequeño se abre y, tal como le explicó Luisa, entra rápida, sin pensar en nada, solo en huir. El hueco se cierra de nuevo y, sin entender lo que está pasando, como si estuviera viajando en una cápsula del espacio, el nuevo ascensor se para y se abre una puerta. Se queda totalmente sorprendida; se encuentra en el hall de un edificio enorme, acristalado, diáfano, rodeado de una especie de jardín donde mujeres, algunas de ellas con muletas, otras en silla de ruedas, ayudadas por mujeres menos necesitadas, se pasean, ríen, hablan entre ellas.
La recibe Luisa: “Bienvenida”, no sabes lo feliz que me hiciste cuando
aceptaste llevar a cabo mi plan. Te costó, lo sabemos; no te preocupes por él,
cuando despierte no se acordará de nada. Lo bueno es que ha perdido toda su
agresividad y no hará daño a nadie más.
Abraza a Luisa y empieza a llorar agradecida; se halla en la red violeta,
red solidaria que ayuda y cuida de las mujeres que han tomado conciencia de su
maltrato y quieren acabar con él.
Fin
Se escribe cualquier chorrada que ya nada sorprende.
No se arregla nada con tanto despropósito, pura cobardía. Todo muy macho.
De acuerdo con las primeras pesquisas, un grupo formado por aproximadamente diez personas llegó hasta el establecimiento y se dirigió de forma directa hacia la mesa ocupada por los militares. Los atacantes, que ocultaban su rostro con capuchas, portaban objetos contundentes como barras y porras extensibles, con los que comenzaron a golpear a varias de las personas presentes. La agresión provocó momentos de gran tensión entre los clientes que se encontraban en la terraza del local, donde también resultaron afectadas otras personas ajenas al grupo de militares. Además del ataque físico, los autores ocasionaron importantes desperfectos en el mobiliario y en la cristalera del establecimiento antes de abandonar el lugar.
La Guardia Civil continúa recabando información para identificar a los integrantes del grupo agresor y determinar las circunstancias exactas que rodearon el suceso. Por el momento, la investigación sigue abierta y no se descartan nuevas actuaciones en las próximas horas conforme avance la recopilación de pruebas
Me tragué la primera temporada.
¿Qué pasa cuando mezclas la realidad y la ficción?
La verdad, tanta prepotencia lleva al ridículo extremo.
Bonito, pero... .mal.
Increíble, esto nunca debería pasar. ¿A dónde tanto dinero, para subvencionar campañas?
¡Buen camino!
Eso sí, oídos sordos a los oportunistas de la prensa amarilla; destripadores que se venden por un puñado de malas letras.
Influencer, sinónimo de ignorante y, en este caso, de malas personas. Sus seguidores, tendremos que suponer que también, ¿no?
Machistas, estupro y trata.