Triste y deprimente la actualidad política en este "territorio salvaje".
Unos apoyan solo por dinero, más claro, imposible.
El que cae en la trampa, se supone que por desesperación, ya queda paralizado, inutilizado, inservible, siempre bajo amenaza.
La realidad de mucha gente es otra y, mucho más que "salvaje", es destructiva y deprimente.
No hay derecho a no saber/querer enfrentarse a esta eme de neoliberalismo o capitalismo salvaje: al "laisser faire, laisser passer", por aquello de los bolsillos llenos.