Los privilegios de la clase política, una vergüenza total. Pero ni un dedo mueven para renunciar a ellos.
Ya se blindaron y bien blindados con el bipartidismo PSOE, en aquel momento en el poder, o sea, qué voy a decir. Y las puertas giratorias, no te digo. Asco dan.
El ministro actual nunca me cayó bien. Pero él sabrá, creo, mejor que nadie lo que tiene que hacer.
Aunque lo defienda quien no puede defender nada,
Siempre he pedido más al partido, que nunca fue el mío, y nunca o casi nunca me lo dio.
Por descontado, de los otros menos. Nada.
Pero claro, siempre he dicho que no me engañan, PSOE, sí.
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