Leer esta noticia, en "Europa", produce tristeza porque hay muchas niñas a las que les gustaría ser libres y que su vida no dependiese de costumbres ancestrales.
A pesar de que desde muy temprano no se les deja espacio para pensar que podrían ser gitanas y cultas.
Las ilusionan con la boda como el todo en su vida.
Trabajar en un instituto en el que el 80% era de etnia gitana, poca población autóctona, un reto, yo diría, perdido de antemano.. Lo más triste, no diré decepcionante, porque nada se podía hacer, excepto la amenaza a la familia de que perderían la subvención, era conseguir la regularidad en la escuela.
Lo desesperante era la inocencia y el orgullo con que habían asumido su cultura, lo que evidentemente es positivo, pero no que fuese unido al rechazo total a la formación de much@s de ell@s. Y los había como en cualquier aula de muy inteligentes.
Me quedo con Antonio, un niño educado, inteligente, amable, que hubiese podido formarse en el ámbito que hubiese querido, pero al que ya había captado la Iglesia de... y a todos los sitios iba con un librito; la biblia él decía.