Primavera árabe, una pequeña rendija a la esperanza tapiada por un estado que ha perdido su dignidad y el respeto a los derechos de un pueblo que solo quiere vivir en su tierra en paz y libertad.
Estado invasor y opresor de una violencia inusitada y que lo único que ha propiciado ha sido los fundamentalismos y la muerte.
El sufrimiento y la barbarie padecidos no deberían haber despertado comprensión, diálogo y respeto entre dos pueblos unidos en la historia.
No a la guerra y a los dirigentes, demasiado parecidos a otro.