¿Buenismo, prepotencia, triunfalismo o la obsesión de ponerse medallas para difuminar la corrupción? ¿O hacerle el trabajo sucio a "los del norte"?
Y que conste que cuando pienso en Madrid y en el pasado, me duele el corazón.
El pensamiento de la experiencia, es decir, el partir de sí, se convierte en práctica política capaz de transformar el mundo, cuando un hombre o una mujer así lo quieren. Desde el partir de sí, sin mentiras, hipocresía, maldades ni violencia y actuando en todos los campos de la vida, es como entiendo mi ser mujer. A pesar de nuestras, mis, "mochilas" personales.
¿Buenismo, prepotencia, triunfalismo o la obsesión de ponerse medallas para difuminar la corrupción? ¿O hacerle el trabajo sucio a "los del norte"?
Y que conste que cuando pienso en Madrid y en el pasado, me duele el corazón.
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