La vida de las personas, la revolución industrial nos lo enseñó, cruelmente, no vale nada, ayer y hoy.
Sólo el beneficio y el mercado. Y ella, la más bella le saca rendimiento llamando a todo quisque comunista. Una cosa son las ideas, siempre maravillosas. Un mundo más justo y mejor y otra la realidad humana que pudre y destruye todas las ilusiones.
Eso sí, sus ideas, las mejores, a favor del capitalismo salvaje implacable por muy podrido que esté. Curioso fenómeno.
Marx ya lo había dicho, el capitalismo nos lo quitará todo.
Y yo añado, si no sabemos dejar de lado la ambición, el ansia de poder y protagonismo y vamos de la mano de la reflexión y al margen de la violencia.
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