Migrantes, población migrante, otro drama. La desesperación por conseguir una migaja que para ellos es un pan artesano recien salido del horno. Jovenes, niñas, niños, mujeres, ciudadanos marroquís que no encuentran en su país incentivos, trabajo, medios de vida, parece, dignos.
La invasión en busca de una vida mejor o alentada por facinerosos de altos y bajos rangos, complicada respuesta.
Que el más alto dignatario viva como un rey se entiende, es un rey. En Paris, también se entiende. ¿Quién no quiere vivir en París como un rey?.
Pero el hacinamiento y la desesperación de tantas personas, jóvenes sobretodo, duele.
¿En su país no encuentran vida digna ni futuro? que injusticia y tristeza.
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