Diría yo, claro.
Pero no con el mismo animo, por descontado.
Sólo para no dar pie a comentarios como los de una y comentarios como los del otro.
El pensamiento de la experiencia, es decir, el partir de sí, se convierte en práctica política capaz de transformar el mundo, cuando un hombre o una mujer así lo quieren. Desde el partir de sí, sin mentiras, hipocresía, maldades ni violencia y actuando en todos los campos de la vida, es como entiendo mi ser mujer. A pesar de nuestras, mis, "mochilas" personales.
Diría yo, claro.
Pero no con el mismo animo, por descontado.
Sólo para no dar pie a comentarios como los de una y comentarios como los del otro.
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